Sobre el futuro de (ir a las) películas


Usar la ausencia de salas de cine de forma inteligente debería representar condicionar a un público más extenso a aguardar un ecosistema de lanzamiento más completo y equilibrado en el que los rendimientos cegadores de las ventas globales de entradas no dejen contar una historia demasiado grande sobre lo esencial que es una película determinada. En Future Movie Utopia, quizá todo el planeta sea más simple de hacerse un cineasta por el hecho de que han crecido aguardando e inclusive demandando una cultura cinematográfica más rica y diversa en la que los títulos presentados en las megacadenas se comprendan como una parte de un Dieta de película completa en vez de completar todo el maldito plato con proteínas a base de roca. (Para ser claros: que muchas bendiciones sean sobre La Roca).

El caso es que el monocultivo ha estado fallecido a lo largo de años, y la dominación teatral de los héroes extraídos de los catálogos de Marvel y DC fue una de las últimas cosas que quedaron animando el cadáver de una sola experiencia unificadora de la cultura pop entre las masas. (Bueno, eso y Beyoncé y Taylor Swift, que han sido estrellas de la pandemia.) Cuando los cines retornen, y espero desesperadamente que cualquier día puedan hacerlo, deberían abrir con más pretensión sobre por qué razón la programación es esencial. Como es natural, los gigantes corporativos como AMC y Regal proseguirán vendiendo escojas grandes y costosas aprobadas por los estudios, mas un renacimiento de la sala de cine independiente está muy retrasado.

Lugares queridos como Nitehawk de Nueva York, Castro Theatre de la ciudad de San Francisco y New Beverly de Quentin Tarantino en la ciudad de Los Ángeles habrían de ser modelos para una nueva era de grandiosidad en el teatro y, como el New Bev, se precisarán inversiones de estrellas de la industria y partes interesadas para alentar sobre la revolución. El negocio del teatro es bastante difícil, mas si a los mejores talentos que hacen películas verdaderamente les chiflan, es hora de que los grandes nombres den un paso al frente y patrocinen salas de cine que puedan enseñar la historia del cine y asegurar que su porvenir esté libre para más audiencias en más lugares.

Por poderosos que sean sus sacrificios, Martin Scorsese no puede conservar toda la historia del cine por sí mismo, y si bien la gente verdaderamente rica que tiene servicios públicos es un modelo de negocio sombrío (lolcry at Jeff Bezos ‘ El Correo de Washington y El Atlántico presentado por Laurene Powell Jobs), es inevitablemente cierto que los cines independientes que ofrecen programación fuera de la corriente primordial y proyecciones de repertorio precisarán ayuda si desean subsistir al Covid-diecinueve y la paranoia de salud pública que va a vivir a su paso.

Como parte de Este nuevo futuro refulgente para el cine de la casa de arte, los programadores deben observar de cerca sus reglas y rituales. Vivo en la ciudad de Los Ángeles, de los mejores lugares para ir a ver películas (cuando eso es una cosa que puedes hacer) en el mundo entero y, no obstante, muchos en mis comunidades de personas y mujeres queer se sienten enajenados de los espacios dominados a propósito tipo. de amantes del cine, tan de manera frecuente heterosexuales, tan de manera frecuente blancos, tan de manera frecuente hombres, empaquetando calendarios de proyección con películas que reflejan de forma demasiado angosta la visión demográfica de lo que califica como canon. Si ahora todo cuanto tenemos es la capacidad de soñar con un planeta mejor en el cine, replanteemos la experiencia de exhibición holística y asegurémonos de que sea más inclusiva para el deslumbrante fantasma de entusiastas del cine y no solo para los modelos de películas masc que programan festivales de género. y tener un control riguroso sobre los acontecimientos de insensatez de medianoche en todo el país.

El acceso no precisa ni debe limitarse a las costas y ciertas urbes esenciales repartidas por todo el interior estadounidense, y la experiencia del teatro podría avivar a través del país con una revisión precisa desde hace un buen tiempo para hacer negocios como siempre. Solo se precisará un esmero de toda la industria para impulsar la experiencia en vivo de su arte. Ciertos grandes jugadores ya se han sumado a ofertas especializadas. Sony creó una atractiva «Drive-In Experience» en su lote, y a lo largo del verano, un programa llamado Tribeca Drive-In organizó proyecciones en estadios en Arlington, Texas, Nickerson Beach, N. York y más. El año pasado, A24 efectuó una serie de proyecciones llamada Acceso público en la que se apoderaron de vallas de publicidad en los lugares de la vida real de ciertas de sus películas más triunfantes y pusieron sillas a fin de que la gente las viese. La bruja en un campo en Ossipee, New Hampshire. Asimismo se pusieron gradas en el estacionamiento de una licorería en Van Nuys, California, para El anillo Blingy más acontecimientos para luz de la luna y El increíble ahora, en lugares como Miami, Florida y Athens, Georgia. Este es un formato repetible para cualquier estudio que desee tomarlo. Entonces, ¿por qué razón no llevar las películas de forma directa a la gente y de una forma que ni tan siquiera requiera vehículos?

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