El escenario electoral más extraño recorre Georgia


Funcionarios electorales, cronistas, e inclusive Fb ha estado ocupado preparando a los estadounidenses para la probabilidad de tener que aguardar días o bien semanas tras el tres de noviembre para saber quién ganó la presidencia. Sorprendentemente, el destino de otra rama del gobierno podría tardar todavía más en resolverse. Hay una posibilidad pequeña mas real de que el país no sepa qué partido controla el Senado hasta enero. ¿La razón? Georgia.

Georgia es el único estado del país con los dos escaños en el Senado en la boleta electoral este otoño, merced a una elección singular para el sucesor del republicano Johnny Isakson, quien renunció el año pasado por razones de salud. Asimismo es uno de los 2 únicos estados (el otro es Luisiana) que requiere que los aspirantes consigan el cincuenta por ciento de los votos para eludir una segunda vuelta de las elecciones generales, una reliquia de la era de Jim Crow, cuando los demócratas del sur planificaron eludir que los votantes negros se unieran tras un aspirante y ganando con una pluralidad de votos. En ninguna de las 2 carreras hay ningún aspirante votando sobre el cincuenta por ciento ahora. Si ese patrón se sostiene a lo largo de las elecciones, las dos batallas desembocarán en una segunda vuelta, que se festejará el cinco de enero, un par de días tras la toma de posesión del nuevo Congreso (el resto, de todas maneras).

En una carrera, el demócrata Jon Ossoff está retando al actual republicano David Perdue. Ossoff puede ser mejor conocido por perder la carrera de House más cara en la historia de U.S.A., en dos mil diecisiete, mas tiene una posibilidad externa de anotar una sorpresa. La mayor parte de las encuestas muestran a Perdue con una ventaja de un solo dígito, y ninguna encuesta reciente muestra a ninguno de los aspirantes superando el cincuenta por ciento. (Dañando las posibilidades del titular de ganar por completo: un aspirante libertario está votando en un dígito bajo).

Si una segunda vuelta es una posibilidad entre Ossoff y Perdue, es una certidumbre estadística en la carrera electoral singular, que hoy día tiene 5 aspirantes de partidos primordiales dividiendo a los votantes. Los 2 primeros aspirantes el día de las elecciones avanzarán a la segunda vuelta; lo más probable es que sean la republicana Kelly Loeffler, designada provisionalmente para el puesto por el gobernante, y el demócrata Raphael Warnock, pastor primordial de la Iglesia Bautista Ebenezer en la ciudad de Atlanta. (No obstante, existe la posibilidad de que los demócratas queden excluidos por completo. Warnock lidera de forma fácil a los otros 2 demócratas en la carrera, mas uno de ellos podría ganar suficientes votos para jugar al spoiler: Matt Lieberman, hijo del exsenador Joseph Lieberman).

Ambas carreras tienen serias implicaciones para el próximo Senado. Los republicanos controlan hoy día cincuenta y tres escaños en frente de los cuarenta y siete de los demócratas. Suponiendo que Joe Biden gane la presidencia, los demócratas van a deber añadir 3 escaños para conseguir un empate cincuenta-cincuenta, y la vicepresidenta Kamala Harris emitirá el voto de desempate. Puesto que Doug Jones seguramente se encara a la derrota en Alabama, eso significa ganar 4 escaños que hoy día ocupan los republicanos. No obstante, si Donald Trump es reelegido, los demócratas precisarán 5 nuevos escaños en el Senado.

Actualmente, hay 4 carreras en las que los demócratas lideran de forma consistente a los republicanos en las encuestas. El pronóstico quinientos treinta y ocho hoy día les da a los demócratas un sesenta y dos por ciento de posibilidades de supervisar el Senado, y barrer los 4 escaños donde están hoy día por delante es solo uno de múltiples escenarios, cada uno de ellos individualmente poco probable, en el que eso sucedería. Eso quiere decir que el control de la cámara bien podría depender de otros estados competitivos, como Georgia. Si resulta que los dos escaños de Georgia todavía están titubeantes tras noviembre, el Senado podría empatar de forma fácil en cuarenta y nueve-cuarenta y nueve, o bien un partido podría liderar, cincuenta-cuarenta y ocho, de cara al cinco de enero. Las posibilidades de que una administración de Biden o bien Trump ejecute cualquier parte significativa de su agenda podría depender de lo que suceda en lo que sería, fundamentalmente, una votación estatal por el control del gobierno federal. Aun si un partido ya tiene la mayor parte, el escenario de doble elección proseguiría teniendo consecuencias. Las perspectivas de una legislación climática significativa, por poner un ejemplo, podrían depender de si se requiere el voto de Joe Manchin de Virginia Occidental, el demócrata más conservador del Senado, para superar el bache de la mayor parte.

Deja un comentario