Cómo vencer la fatiga del zoom y establecer límites saludables


Zoom fatiga. Sus una de las múltiples oraciones que ninguno de nosotros creyó que emplearía en una charla diaria, mas acá estamos.

Ahora, más de 6 meses tras una pandemia global, las llamadas de Zoom se han transformado de manera rápida en la opción alternativa preferida a las interactúes en persona, así sea una asamblea de trabajo, una hora feliz, una boda o bien una celebración de aniversario. Aunque es simple acceder a una llamada de Zoom para trabajar, seguida de acontecimientos sociales virtuales en las noches y los fines de semana, todo sin salir de casa, los chats sucesivos pueden ser agotadores.

El acceso veloz a sus colegas, familiares y amigos seguramente ofreció la comodidad que tanto precisaba a inicios de marzo y abril. No obstante, conforme la pandemia se alarga, posiblemente esté menos encantado con el zoom incesante. Si es de esta manera, es una gran idea establecer ciertos límites.

¿De qué manera nos volvimos tan centrados en el zoom?

Según Alycia Huston, asesora de liderazgo con más de veinte años de experiencia en neurociencia y desarrollo de la empatía, Zoom estuvo allá para atestar el vacío cuando las compañías y las escuelas se cerraron ásperamente al comienzo de la pandemia.

“Zoom se aproximó a los distritos escolares y ofreció sus servicios. De ahí que creo que Zoom estaba a la cabeza ”, comparte Huston. «En verdad, hicieron la conexión para acercarse y la gente vio de qué forma tenía sentido».

Además, afirma, “Zoom asimismo asistió a facilitar la transición, y por simple me refiero al bolsillo. Fue sin coste por un tiempo para los educadores, y a todos nos agradan los recursos gratis. Singularmente para las escuelas, donde los presupuestos de forma frecuente son limitados «.

¿Por qué razón es esencial meditar en los límites ahora?

Una pregunta que puede hacerse de forma frecuente en estos días es: «¿Por qué razón estoy tan agotado?» Es una sensación extraña que muchos de nosotros experimentamos más de lo común, pese a que posiblemente hayamos reducido los desplazamientos diarios y otras actividades físicas extenuantes. Todavía de esta manera, la estimulación incesante y el enfoque precisos para sentarse sobre las llamadas de Zoom podrían influir en el cansancio.

«El cerebro se fatiga por el ahínco excesivo», afirma Huston. “Nuestros cerebros procesan imágenes, y cuando sobresaturamos nuestros ojos y cerebros con imágenes en la pantalla de aniversario y graduaciones, estas imágenes visuales ocasionan fatiga cerebral. Eso, por su parte, se presta a la fatiga física «.

Cuando estábamos optimistas de que la cuarentena solo duraría unas poquitas semanas, parecía razonable atestar nuestros horarios con muchas llamadas de Zoom en el ínterin. Ahora que el trabajo recóndito y el distanciamiento social son una parte de nuestra vida diaria en el futuro previsible, estos maratones de Zoom intensivos son menos sustentables.

El qué, en qué momento y de qué forma del establecimiento de límites

Aún de esta manera, tanto en su vida personal como profesional, es más simple decirlo que hacerlo para decantarse por no participar. Si trabaja de nueve a cinco, seguramente no tenga mucho control sobre cuántas asambleas de Zoom le programa su jefe, o bien con qué frecuencia ocurren.

Nadia Brown, directiva ejecutiva y creadora de The Doyenne Agency, una organización de formación en ventas para empleadores corporativos, afirma que es una gran idea acercarse a su jefe con ciertas alternativas cuando no puede decir que no.

«Debes valorar la situación de forma cuidadosa, en especial si es profesional», aconseja Brown. “Si puede, intente hacer de un día de la semana su ‘día de Zoom’ a fin de que pueda aprovechar otros días para no estar en llamadas y trabajar un tanto. Pregúntele a su jefe qué podría marchar para todos «.

Otras cosas que podrían asistir a combatir la fatiga de Zoom son bloquear los tiempos ya antes y tras las asambleas para recobrar el aliento y limitar las llamadas que no sean urgentes a una o bien 2 a la semana. Para conversaciones breves o bien informales, aun puede hacer una sugerencia para mudar los chats de vídeo con comunicaciones de la «vieja escuela», como una llamada telefónica. (¿Recuerdas esos?) Zoom puede parecer el mejor procedimiento para charlar con la gente ahora, mas está bien meditar fuera de la caja si te sientes agotado.

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