Cómo construir una nave espacial para salvar el mundo


Lo poco que sabemos sobre Didymos y Dimorphos se debe a las observaciones efectuadas por telescopios ópticos y radiotelescopios terrestres. En verdad, la única forma en que los astrónomos pueden saber que Didymos tiene una luna es por el hecho de que su brillo se mitiga a intervalos regulares, lo que sugiere que hay un objeto en órbita a su alrededor. “Mucho de lo que sabemos sobre el sistema Didymos procede de observaciones en 2003”, afirma Cristina Thomas, astrónoma de la Universidad del Norte de Arizona y líder del conjunto de trabajo de observación de DART. «El sistema Didymos tiene una ventana de observación más o menos cada un par de años, y cuando DART fue una idea, empezamos a observar Didymos regularmente».

DART tiene sus orígenes en Don Quijote, un impactador de asteroides propuesto por la Agencia Espacial Europea a inicios de la década de dos mil. La idea era mandar 2 naves espaciales, una para chocar contra un asteroide mientras que la otra observaba, y estudiar de qué forma el impacto cambió la trayectoria del asteroide alrededor del sol. Los funcionarios de la ESA por último determinaron que la misión sería demasiado cara y terminaron con la idea. Mas unos años después, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, que establecen prioridades para múltiples disciplinas científicas, publicaron un informe que aconsejaba de forma encarecida una misión impactadora. El interrogante era de qué forma reducir el costo.

Andy Cheng, ahora el científico jefe del Laboratorio de Física Aplicada y uno de los estudiosos primordiales de la misión DART, hacía ejercicio una mañana poco una vez que se publicara el informe cuando descubrió una forma de estrellarse contra un asteroide por poco dinero. “Se me ocurrió la idea de que deberíamos hacer esto en un asteroide binario, por el hecho de que entonces no se precisaría una segunda nave espacial para medir la desviación”, afirma Cheng. «Podrías hacerlo desde la Tierra con telescopios terrestres».

Todo lo que se precisaba era un propósito. No existen muchos asteroides dobles flotando alrededor, y solo ciertos de ellos pasan suficientemente cerca de la Tierra para ser observados por telescopios terrestres mientras que una nave espacial choca contra ellos. Menos todavía son suficientemente pequeños para que una nave espacial pueda marcar una diferencia notable en su órbita. Para cuando Cheng y su tripulación habían reducido la lista de posibles objetivos, solo había 2 opciones viables, y una de ellas era Didymos. “Fue, con mucho, la mejor opción”, afirma Cheng. Con lo que y un pequeño conjunto armaron una propuesta y presentaron la idea a la NASA a fines de dos mil once. No pasó un buen tiempo a fin de que la agencia lo admitiera. Para dos mil doce, DART estaba oficialmente en los libros.

Una vez que Didymos fue escogido como objetivo, los astrónomos empezaron a observar el sistema de asteroides cada un par de años. “Nos dimos cuenta de que precisábamos entender el sistema anterior al impacto tan bien como pudiésemos ya antes de mudarlo para siempre”, afirma Rivkin. La primera campaña de observación de Didymos desde dos mil tres empezó en dos mil quince y desde ese momento se ha efectuado cada un par de años.

Según observaciones precedentes, los astrónomos saben que Dimorphos orbita a Didymos una vez cada doce horas y mide unos quinientos pies de ancho. Mas alén de eso, es un misterio. Antes que Didymos se transformara en la meta de DART, sencillamente no había muchas razones para observarlo, por el hecho de que no representaba una enorme amenaza para la Tierra, cuando menos no en el futuro previsible. “No sabemos en lo más mínimo qué aspecto tiene Dimorphos”, afirma Adams. “Solo hemos visto a Didymos”.

Entonces, ¿de qué forma planeas una misión para estrellarse contra un asteroide cuando ni tan siquiera sabes de qué forma es? Simulaciones, y muchas de ellas. Las incógnitas más esenciales que debe modelar el equipo de DART ya antes del lanzamiento son la manera de Dimorphos y su composición, en tanto que estos factores juegan un papel fundamental en determinar de qué forma el impacto de la nave espacial afectará su trayectoria. Un asteroide con forma de hueso de cánido, por servirnos de un ejemplo, reaccionará de forma diferente a un asteroide esférico, y asimismo va a ser más bastante difícil para la nave identificar y pegar su centro preciso. La patentiza sugiere que muchos asteroides no son sólidos, sino realmente son grandes pilas de restos que se sostienen unidos por la gravedad de sus rocas individuales. El tamaño y la distribución de estas rocas determinarán los efectos del impacto de DART, en tanto que las rocas próximas al sitio del accidente van a volar al espacio. Cuando empujen el asteroide, van a aumentar todavía más el cambio en la trayectoria del asteroide.

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