Pandemic Quiet está ayudando a los humanos a escuchar a escondidas a los delfines raros


Esta historia originalmente apareció en Atlas Oscura y es una parte de la cooperación Climate Desk.

Las apacibles aguas de los lagos Gippsland cerca de la ciudad de Melbourne, Australia, se rompen con una aleta, entonces la sosegada tarde es horadada por un silbido agudo. Un delfín de Burrunan ha salido a la superficie ya antes de zambullirse y producir el sonido que, en general, solo recibirían otros animales acuáticos. Esta vez, no obstante, la señal del delfín es captada por un equipo de científicos, para quienes la pandemia de coronavirus ha tenido un recubrimiento dorsal plateado.

En el pasado, sus grabaciones de la comunicación con los delfines han sido obstruidas por los zumbidos, ruidos y salpicaduras del tráfico de botes en este sistema de lagos, que está a solo unas horas en vehículo desde una urbe de 5 millones de personas. Mas recientemente, tanto por encima como bajo el agua, ha habido un silencio poco común.

Con Melbourne aún abriéndose camino para salir de un bloqueo prolongado y riguroso, la actividad humana se ha desplomado en este conjunto de lagos, lagunas y estuarios prístinos, que se extiende durante la costa victoriana durante más de cuarenta millas, parcialmente separado del mar de Tasmania por arena. dunas.

La reducción del estruendo ha brindado a los científicos de la Fundación de Mamíferos Marinos (MMF) una infrecuente calma bajo el agua y una ocasión infrecuente para registrar y también interpretar de forma eficaz el lenguaje de los delfines de Burrunan en riesgo de extinción por vez primera. La directiva creadora de esta organización australiana sin fines de lucro, Kate Robb, fue responsable de la clasificación de Burrunan como una especie única de nariz de botella en dos mil once. (Un artículo reciente ha discutido que el Burrunan es una especie diferente, si bien Robb afirma que es «muy extensamente admitido ”como su especie entre sus pares.)

Antes de eso, solo había 2 especies conocidas de nariz de botella en el mundo: la nariz de botella común y la nariz de botella del Indo-Pacífico más pequeña y de color más claro. Robb examinó muestras genéticas de ciertos ciento ochenta y cinco delfines de Burrunan en Gippsland Lakes y Port Phillip Bay, que flanquean Melbourne, y descubrió que no coinciden con ninguna de las 2 especies identificadas.

Los científicos de MMF han estudiado a los Burrunans a lo largo de más de una década, mas la calma pandémica termina de hacer posible, por medio de tres mil horas de grabaciones claras de los ruidos de los animales, empezar a entender lo que han estado diciendo los mamíferos acuáticos. Robb afirma que las grabaciones revelan que cada Burrunan tiene un «silbido propio», un saludo único para otros delfines, afín a que afirmen sus nombres. Las grabaciones asimismo están empezando a descubrir relaciones complejas entre los miembros de la manada, ciertos cuales habían sido amigos próximos a lo largo de catorce años.

La decodificación de la comunicación animal ha maravillado a lo largo de bastante tiempo a los humanos y los delfines, como una de las criaturas más inteligentes del planeta, han sido el foco de muchos de estos estudios. Un fin central de este trabajo ha sido a lo largo de bastante tiempo identificar por último los contornos y la dificultad de la comunicación con los delfines y determinar si es un lenguaje que los humanos pueden comprender.

La comunicación y el lenguaje son, naturalmente, 2 cosas muy diferentes. El primero se refiere en general a la transmisión de información, que puede ser tan simple como que un animal muestre los dientes para trasmitir agresión. En comparación, el lenguaje es una comunicación que usa sistemas complejos de símbolos, palabras o bien otras señales.

Durante décadas, los científicos han sabido que los delfines emiten sonidos en patrones complejos. Lanzan silbidos agudos para mandar mensajes a otros delfines, emiten señales de pulso explosivo cuando socializan y emiten ruidos de click para la ecolocalización.

Según Laela Sayigh, de la Corporación Oceanográfica Woods Hole en Massachusetts, que no participa en la investigación de Burrunan, identificar qué delfín de una manada está vocalizando en un instante determinado es clave para descifrar sus sistemas de comunicación. “Sin saber quién es el expedidor o bien el receptor previsto, es realmente difícil interpretar sus señales de comunicación a un nivel detallado”, afirma . “También existen retos en la clasificación de sus géneros de sonido, en tanto que no hay un sistema compartido por todos y cada uno de los estudiosos. Sabemos mucho sobre los silbidos propios de los delfines individualmente concretos, merced a un programa de investigación en un largo plazo en Sarasota, Florida. Mas sabemos poquísimo sobre la mayor parte de sus otras señales «.

Deja un comentario