La complejidad de enviar sonidos hacia (y desde) el espacio



Imagen: Jon McCormack / Veinte mil hercios / ted

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La comunicación con los astronautas en el espacio es esencial, así sea a lo largo de un viaje, cuando hacen ensayos en la Estación Espacial Internacional o bien sencillamente desean dialogar. Asimismo es bastante complicado.

Ese es el tema del último episodio de Twenty Thousand Hertz, donde el anfitrión Dallas Taylor habla con la comandante de la Estación Espacial Internacional Peggy Whitson, la ingeniero de audio de la NASA Alexandria Perryman y el astrofísico Paul Sutter para tener una idea de de qué manera marcha la comunicación entre los astronautas y la Tierra a través del vacío. del espacio.

El episodio sale el miércoles, mas puedes verlo un día ya antes acá mismo, únicamente en Mashable:

Twenty Thousand Hertz es un podcast de TED que ahonda en sonidos y conceptos de sonido propios y también interesantes. Han reunido una historia del icónico «ta-dum» de Netflix, han analizado la idea del tono perfecto y han examinado la inimitable hilaridad de un cojín de chillidos.

En el episodio «Space Audity», un guiño homófono a «Space Oddity» de David Bowie, Twenty Thousand Hertz ahonda en la dificultad de la transmisión de sonido al espacio y a la inversa, como a de qué manera podría verse esta comunicación en el futuro.

Las ondas sonoras viajan a través del aire, empujando las moléculas por las que se mueven, y interpretamos esos sonidos cuando empujan las moléculas en nuestros oídos, moviendo nuestros tímpanos, explica Sutter. El espacio es en una gran parte un vacío con escasas o bien ninguna molécula de la que charlar, con lo que cuando se manda audio al espacio, los sonidos deben convertirse en luz. Las ondas de radio, una forma de luz fuera del fantasma perceptible, son una solución genial y veloz para ello.

La NASA emplea bandas concretas designadas para la comunicación espacial a fin de que esto funcione con poca interferencia o bien retraso. Mas en el momento en que vamos alén de nuestra luna, la comunicación en tiempo real no es posible. Whitson apunta que si un astronauta en Marte se aproxima a la Tierra, no recibiría contestación a lo largo de cuarenta minutos.

Para una comunicación más veloz, precisarían que su mensaje se moviese más veloz que la velocidad de la luz. Los orificios de verme, cuya existencia teorética todavía no se ha probado, podrían asistir, afirma Sutter. De forma alternativa, hay una idea compleja llamada entrelazamiento cuántico que implica tomar 2 partículas y entremezclar sus propiedades cuánticas a fin de que una acción efectuada en una se refleje en la otra, aun si están en extremos opuestos del cosmos.

Pero eso viene con sus inconvenientes que pueden enturbiar los mensajes, con lo que estamos atrapados con ondas de radio. Por el momento.



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