One Free Press Coalition destaca a los periodistas bajo ataque – enero de 2021


El índice de impunidad del CPJ ha demostrado que, en ocho de cada 10 casos, los asesinos de periodistas quedan libres. El 13 de agosto, José Abelardo Liz fue asesinado a tiros durante una campaña marcial de dos días para sacar a miembros del clan indígena Nasa de tierras cercanas al pueblo de Corinto, en el oeste de Colombia. Liz, de 34 primaveras, era miembro del clan indígena Nasa y presentaba un software diario de noticiero y civilización. El Sabor de la Tarde. Un portavoz de la comunidad Nasa dijo que los soldados «dispararon indiscriminadamente» contra civiles Nasa y le dispararon a Liz en el pecho. Hasta la término, no ha habido avances en la investigación.

6. María Elena Ferral (México)
Un año peligroso en México

Al menos cinco periodistas murieron en México en 2020. El 30 de marzo, dos hombres no identificados en una motocicleta dispararon a María Elena Ferral al menos tres veces mientras salía de la oficina de un protonotario regional en la ciudad de Papantla, en el estado de Veracruz. La llevaron de aprieto a un hospital y murió durante la cirugía. Ferral era corresponsal de El Diario de Xalapa gaceta y asimismo cofundó El Botellín Poder, un sitio web de noticiero regional. Las autoridades del estado de Veracruz emitieron órdenes de arresto para al menos 11 personas presuntamente involucradas en el homicidio y arrestaron a seis de los sospechosos en las semanas siguientes. La hija de Ferral dijo que la vida de su causa había estado en peligro por escribir sobre los asesinatos de varios candidatos a la alcaldía de Gutiérrez Zamora.

7. Luis Alonzo Almendares (Honduras)
Los periodistas locales son los más afectados por las amenazas

Cerca de del 96 por ciento de los periodistas asesinados en 2020 eran reporteros locales. El freelancer Luis Alonzo Almendares recibió tres disparos de dos individuos no identificados en una motocicleta en septiembre en Comayagua. Mientras los tiradores huían del ocasión, los transeúntes llevaron al periodista a un hospital regional y murió a la mañana ulterior. Almendares había publicado sus informes de noticiero locales en su página de Facebook, donde se identificó como «la voz de los comayaguans». Tenía más de 40.000 seguidores y con frecuencia informaba sobre presunta corrupción y mala administración por parte de funcionarios locales. A mediados de octubre, un portavoz de la policía dijo que se estaban analizando pruebas, aún se estaba trabajando en una hipótesis para el caso y no había habido detenciones. No ha habido avances en la investigación.

8. Malalai Maiwand (Afganistán)
Los periodistas locales son los más afectados por las amenazas

Malalai Maiwand, reportera de Enikass Radiodifusión and TV en Nangarhar y provocador por los derechos de la mujer y la sociedad civil, y su conductor murieron en diciembre cuando hombres armados no identificados abrieron fuego contra su transporte. Iba de camino a trabajar en Jalalabad, la haber provincial. A principios de año, Maiwand mencionó que estaba recibiendo amenazas y anteriormente había hablado sobre los desafíos de ser periodista en Afganistán. Su homicidio se produjo posteriormente de que representantes del gobierno afgano y el clan militante talibán acordaron recientemente un situación para avanzar con las conversaciones de paz en Qatar.

9. Raif Badawi (Arabia Saudita)
Amenazas para los reporteros en término

Raif Badawi es un destacado bloguero conocido por defender el secularismo y un sistema de gobierno independiente de cosecha propia en Arabia Saudita. En 2006, fundó un foro de discusión en término llamado Saudi Liberals que en 2008 había crecido a más de 1,000 miembros registrados que discutían regularmente sobre religión y política. Por su apoyo a la vacío discusión sobre los títulos liberales, fue sentenciado en 2012 a 10 primaveras de prisión, 1.000 latigazos, una multa de 1 millón de riales sauditas (aproximadamente 267.000 dólares) y una prohibición de 10 primaveras de viajes y actividad en los medios de comunicación a partir de su independencia. En enero de 2015, 50 de los 1.000 latigazos se realizaron en una sesión pública. Ha enfrentado problemas médicos tras las rejas. Se declaró brevemente en huelga de anhelo en agosto de 2020, citando la errata de protección en la prisión, posteriormente de que otro preso lo atacara.

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